Vacaciones

Después de 4 meses trabajando de cara al público durante la pandemia, las vacaciones son más que una necesidad, una obligación para cuerpo y alma. A veces nos vemos en la situación de tener que entregarnos al completo a los demás, para poder atenderles, satisfacer sus necesidades, escucharles, ayudarles, darlo todo para que, dentro de nuestras posibilidades, estén bien atendidos. 

Y mientras lo damos todo y más por los demás, nos olvidamos un poco de nosotros mismos. Pero si nosotros no nos cuidamos, difícilmente podemos cuidar y asesorar a los demás. Este año, la vida me ha dado muchísimas lecciones relacionado con esto. Está bien ser eficiente, entregado a tu trabajo, a tu proyecto, pero no te puedes olvidar de ti ni de tus sentimientos y necesidades. Y el cuerpo te pasa factura, si no lo escuchas y tratas como se merece. 

Hace muchos años me pasó factura rebelándose contra mi con la aparición de mis intolerancias alimenticias. Este año me ha pasado factura recordando que cuando era más joven me he excedido cogiendo sol y fue ahora, cuando más estresada estaba, cuando me volvió a dar un toque de atención a través del segundo carcinoma que me han encontrado. No es grave, tiene solución, me quedaré con una preciosa cicatriz a lo Harry Potter en la frente, pero el aviso definitivo vino justo ahora, antes de las vacaciones para obligarme a parar. Porque en mi mente ya había decidido, que dos semanas de vacaciones son una locura en los tiempos que corren, pero la operación me obligó definitivamente a recuperarme durante una semana y a disfrutar de otra semana más de mi tiempo libre, de mi familia, mis animalitos y de mis amigos que no había visto en mucho tiempo. Porque hay que buscar tiempo y espacio para todos esos momentos. Un abrazo, una buena conversación, una tarde de complicidad, un paseo en la naturaleza, una visita a la costa para solamente respirar el salitre del mar salvaje, un masaje reconfortante...o simplemente quedarte mirando cómo las gallinas de la huerta de tus padres se entretienen dándose baños de tierra y escarbando entre lechugas y demás hierbajos.

Dormir 8 horas, no ver la tele, leer un buen libro, una novela que te cautive, hidratar tu piel con aceites vegetales y esenciales ricos, comer a tus horas, comer rico en buena compañía, beber más rico todavía y simplemente dejar el alma libre y a su aire....

Resumiendo: antes de que el cuerpo me vuelva a pasar factura, le daré sus prioridades, su tiempo y espacio. No solo a mi cuerpo, sino también a mi corazón y alma. Porque si los tres no van a la par, difícilmente pueden ser útiles para los que me necesitan día a día.

Así que a por otra semana más, de RESPIRAR y CONECTAR con uno mismo. Y el  3 de agosto volveré con mucha fuerza, ganas y sabiendo que hay que saber poner prioridades en la vida. 

¡Feliz verano y vacaciones para todos!

 

P.D.: El 3 de agosto el herbolario El Corazón Verde de Julia cumple 5 años en su esquinita mágica en Candelaria y lo celebraremos anunciando algo que muchos llevan esperando desde hace meses.