Tratamientos sin gluten, sin lactosa, sin huevo...

Cuando te detectan una intolerancia alimenticia al principio no te das cuenta de todo lo que implican todas esas prohibiciones que te imponen de hoy a mañana. Ves tu resultado resumido en una pequeña tarjeta informativa que siempre llevarás contigo para no olvidarte y para enseñarla cada vez que vas a comer a algún restaurante o a casa de algún amigo.

Por primera vez en la vida te das cuenta que tienes que leer la letra más pequeña de cualquier producto de supermercado. No solo vale que ponga SIN GLUTEN en el envoltorio. Ahora también tienes que mirar si tiene lecitina de soja, leche en polvo, almidón de maíz y te fijas en todos los E- que están incorporados en un simple jamón york...que nunca más volverás a comprar y menos una pechuga de pavo....¡tiene de todo menos pavo!

Cada vez te vuelves más consciente de todo lo que nos están metiendo en comidas prefabricadas y envasadas en general y terminas optando por productos ecológicos, frescos de mercadillo del agricultor o cosechados de la propia huerta. Dichosos los que tengan un terrenito donde puedan plantar sus propias lechugas, cebollas, tomates y papitas. 

 

Pero tu problema no acaba aquí en el tema de la comida. ¿Qué haces si tienes un dolor de cabeza? Te tomas un paracetamol, ¿verdad? Hasta que te das cuenta que vuelves a tener dolor de barriga o erupciones cutáneas...y entonces te da por leer el prospecto del paracetamol....y de la píldora anticonceptiva....y de todos los medicamentos que andan por casa. Y terminas sacando todo del botiquín y tienes que empezar a buscar alternativas naturales.

Es entonces cuando te vuelves experta en las tisanas de la abuela, las hierbitas de toda la vida...y no te curas el catarro con propalgina, sino con aguas de tomillo, limón y salvia...

 

Menos mal que existen alternativas. Gracias a eso de leer la letra pequeña de todo, te das cuenta que hay complementos vitamínicos sin gluten, sin lactosa, sin levadura, sin huevo, sin almidón de maíz....y que hay sumplementos alimenticios que te ayudan a prevenir ante la llegada de los cambios de estación. Los probióticos te ayudan a fortalecer tu intestino y el colágeno te refuerza el esqueleto y tendones. Y así hay muchísimos productos más, que puedes tomar sin miedo y que son compatibles con tus intolerancias alimenticias. 

 

En El Corazón Verde también me preocupo por leer la letra pequeña de todos mis productos. Reviso los catálogos y las composiciones de cada frasquito que me entra, para poder asesorarte bien. Porque no hay nada peor que volver a ponerte malo por tomar algo que no debías. Y si lo podemos evitar de antemano...mucho mejor.

 

Aquí les dejo un ejemplo de intolerancias...es mi caso particular, que no me importa compartir con ustedes. Son muchas cosas, pero les aseguro que hay personas que sufren más intolerancias que yo: incluyendo frutas como las naranjas, los mariscos, semillas de girasol, que se usan en muchísimos productos por su aceite, levadura, fructuosa....de todo lo que se puedan imaginar. Y cuando te toca todo junto...te ves muy, muy limitado. Pero para eso está nuestra imaginación y nuestra creatividad en la cocina: hacer con poco un manjar. Eso intento al menos a diario. Me gusta comer bien, lo reconozco y aunque a veces cuesta, no es tan difícil hacer magia entre calderos y sacar cositas ricas.


Así que no pierdan los ánimos si algún día se ven con una lista así entre manos. Hay alternativas y soluciones compatibles.


Y siempre podrán venir al Corazón Verde y buscamos cositas....siempre habrá algo!

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